2016-09-27

 

María Ruth Sanabria: un ejemplo de lucha y compromiso en Colombia*

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Inteligente, amable y comprometida son algunas cualidades que describirían a María Ruth Sanabria Rueda, ganadora este año del Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos por toda una vida de lucha. Defensora de derechos desde muy joven, una mujer valiente y constante, ha liderado procesos de restitución de tierras y la representación de víctimas de crímenes de Estado en Colombia. Durante décadas ha promovido los derechos humanos de las comunidades campesinas y ha aportado a la organización social en departamentos como Cesar y Arauca. Actualmente hace parte de la junta directiva del Comité Permanente para la Defensa de los Derechos Humanos (CPDH), Capítulo Arauca.


En esta edición, Paz con Mujeres quiso hacerle una entrevista como reconocimiento a sus años de lucha y para que nos compartiera parte de su trasegar político como defensora de derechos humanos, ese trasegar que ha reconocido con la entrega del premio.


Paz con Mujeres (PcM): ¿Qué motivó su labor por los derechos humanos?


María Ruth Sanabria (MRS):
Yo siempre he dicho que desde muy niña he tenido eso en mi corazón, Dios me premió con el don del servicio. Yo duré desde los 18 meses hasta los 10 años con mis abuelos y mi abuela siempre me motivaba, ella decía que yo era una gran abogada por ese espíritu que yo tenía de solidaridad y de estar metida en todas partes, queriéndole solucionar los problemas a los demás. Fue por eso y por la historia de la familia también, a nosotros nos ha tocado correr mucho y siempre he dicho que soy desplazada desde el vientre de mi madre por el pensamiento de mi familia y las situaciones que en ese caminar a uno le van quedando como niña.


Sin embargo, la decisión fue en San Alberto (Cesar), cuando me di cuenta que esto era lo que quería en mi vida […] fue una situación muy difícil que empieza con los asesinatos de los trabajadores de Indupalma, la huelga, la gente que llevaron a la cárcel. Pero también con el nacimiento de la UP la situación se agrava más y eso nos compromete a nosotros para salvaguardar nuestra vida y la de nuestros compañeros.


…Bueno, más adelante mi marido milita en la UP y me dijo que lo hacía porque creía que era la esperanza del pueblo […] Pero en el 90 lo mataron. Él había empezado un proceso de tierras con otros campesinos sin tierra que por la apertura del proyecto neoliberal habían sido despedidos y quedaron sin trabajo. Y pues esa fue la gota que rebosó la copa para María Ruth porque Pedro era hombre muy transparente, muy buen muchacho campesino, un muchacho que creyó en una nueva propuesta de cambio para el país, que nunca fue guerrillero, que nunca usó un arma, su arma era un tractor para trabajar y una moto. A mí eso me duele mucho.


Ahí es cuando mi compromiso es mayor, ahí es cuando María Ruth decide cambiar las zapatillas por las botas (siempre usé muchos tacones), y entonces lo que mi marido hacía lo empiezo hacer yo, me pongo al frente del trabajo del sindicato, me meto al campo directamente y empezamos a hacer acompañamiento en el campo, acompañamiento a las comunidades…


PcM: ¿Actualmente en de qué proceso organizativo hace parte?


Actualmente soy miembro de la junta directiva del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CPDH), Capítulo Arauca; también estoy encargada de la secretaría de la mujery soy la oficial política del CPDH. En Arauca acompañamos las luchas desde el campo, hacemos trabajo de terreno, caminamos sobre todo con las mujeres en el campo muchísimo y construimos una red en el año 93 con el apoyo de la Federación Luterana Mundial que es la Federación que nos ha venido apoyando económica y moralmente para hacer nuestro trabajo, para visibilizar lo que hacemos. Ellos fueron los que nos postularon al premio.


Hemos construido una red porque la enseñanza que yo tengo de la vida es que hay que aprender a caminar acompañado porque uno solo no hace nada, entonces lo que dijimos en el marco del Comité Permanente fue entrelazar las manos con las mujeres, con los hombres de las juntas de acción comunal […] lo que buscamos no es militancia sino es conciencia en la gente, que conozca y defienda sus derechos y que conozca las rutas a seguir cuando se presente una eventualidad…


PcM: ¿Cómo ha sido su situación de seguridad?


MRS:
Yo he sido desplazada tres veces y amenazada muchísimas veces por las Autodefensas y tristemente por el ELN. Mis niñas, mi hijo, mi esposo fuimos declarados objetivo militar en el año 2008 por la guerrilla del ELN y después de que pasa eso, nos vuelven a amenazar las Autodefensas y en el año 2014 las Águilas Negras. Y bueno han sido muchas…


PcM: ¿Qué ha sido lo más difícil de esa labor de derechos humanos?


MRS: 
Lo más difícil es que le amenacen a uno la familia. A mí me obligaron a salir de San Alberto cuando me dijeron que como no hacía caso me daban 24 horas para irme y que si no me iba, se llevaban a mis hijos, eso para mí era peor a que me mataran. Yo tenía mis dos hijos pequeños.


…Tambiénes ver a los compañeros y compañeras caer. Para uno es durísimo tener que recogerlos, enterrarlos cuando uno sabe que son personas que lo único que han hecho es luchar […] Y en este trabajo como defensora de los derechos humanos, ver como nos señalan, como nos quieren sacar del espacio a costa de quitarnos la vida. No pueden callar nuestra voz de otra manera, con sus propuestas políticas, sino que nos tienen que callar a punta de bala y eso para mí es muy triste…


PcM: ¿Y qué ha sido lo más gratificante?


MRS:
Las sonrisas de las personas, mire, sobre todo de los niños. Nosotros hemos hecho una labor de mucho acompañamiento con los niños. ¿Usted recuerda el caso de los niños hermanitos Torres Jaimes y la otra niña que fue violada en el Distrito de Flor Amarrillo, vereda el Templador? Nosotros hemos hecho un gran acompañamiento con ellos, o sea es el cariño de ellos […] Y los niños de San Juan de Reinera, una escuela que estaba en medio de las balas y conocimos su trabajo gracias a una defensora de los derechos humanos que nació allí, que es Edna Miladys Flores […] empezamos a caminar con ellos en la escuela, hacíamos talleres de derechos humanos, lo de las minas antipersonales, de protección. Es decir, eso es gratificante…


La tarea de nosotros es educar es capacitar, es crear conciencia para que la gente también asuma su defensa a los derechos humanos pero también que quieran, que se enamoren de ser defensores y defensoras de la vida; que sientan que es muy triste pasar por la vida sin hacer nada, o sea que entiendan el sentido de la solidaridad, la fraternidad, de abrazar a alguien, de acompañarlo, de escucharlo…


PcM: ¿Qué significado tiene haber recibido el premio a defensora de toda una vida?


MRS:
Me emocioné tanto, no me lo esperaba y le decía a la gente que yo estaba en medio de tres monstruos, porque eran tres hombres. Un abogado, dos compañeros, todos tres con mucha trayectoria, pero dos grandes líderes. Considero que este no es un premio para María Ruth Sanabria Rueda, sino para todas las mujeres, empezando por mi madre, por mi abuela que han sido mi motivación, mi inspiración para mis hijas y mis hijos, y para cada una de las campesinas, para cada una de las que se levantan a las 3 de la mañana a ordeñar, las que le ayudan a llevar las cuentas a los maridos, a las que son las matronas, a las que se amarran sus pantalones con una cabuya para salir a trabajar al campo, a las que están frente a las juntas de acción comunales, a las que están al frente de las comités de mujeres, a Deisy González y a Marce en Arauca, a la compañera Luz Córdoba, a Edna, a Florecita, a Sonia López, a Mayito Villareal, a la doctora Elsy y a muchas mujeres más…


PcM: Ya que menciona que este premio es un reconocimiento no solamente a usted sino a procesos que han adelantado diferentes mujeres en el territorio, ¿Con qué obstáculos se ha enfrentado como defensora de derechos humanos por el hecho de ser mujer?


MRS:
Con muchos, primero porque por el hecho de ser mujer tristemente hay compañeros y compañeras también que no creen en nosotras mismas, entonces hay momentos en que los que lo quieren sacar a uno de los espacios políticos, que quieren invisibilizar nuestro trabajo como lideresas, como defensoras. También hay a veces maltrato, el decirnos que no servimos para nada.


Además, las amenazas que tenemos por parte de los grupos al margen de la ley, los paramilitares y las amenazas del Estado, de la Policía, del Ejército, pero también la falta de garantías para nosotras, las mujeres defensoras de derechos humanos, es muy diferente a la de los hombres. Yo digo en el caso mío, cuando María Ruth al igual que un hombre está con las mismas amenazas, a María Ruth le dan un esquema con un carro convencional y al hombre le dan un carro blindado, nada más por ahí uno se pone a ver, es como si nosotras valiéramos menos que el hombre.


…Entonces como le digo,si bien hay muchos hombres que nos han apoyado, hay también muchas cosas que por el hecho de ser mujer algunas personas no creen que las merecemos [...] Nosotras vemos que no hay ese reconocimiento hacia el trabajo que hacen las defensoras en el terreno, pero también hacia el trabajo que hacen las mujeres políticas en Colombia en todos los ámbitos. Entonces la lucha es por la paridad, la lucha es por el reconocimiento a la mujer como política, como educadora, como ese eje central de la sociedad…


PcM: ¿Y cómo ve la situación de las defensoras de derechos humanos en Arauca?


MRS:
Pues para nosotras delicado, grave porque no tenemos garantías, hay veces que no podemos salir, las medidas de protección no son las más eficientes y los acompañamientos que debe brindar el Estado Colombiano, a pesar de que la Defensoría del Pueblo en Arauca hace un gran trabajo que hay que valorar, pero a ellos les falta personal […] Nosotros hemos venido diciendo que en el marco de las zonas veredales hay mucha seguridad para los que van a estar allí, pero también hay que blindar y acompañar a la población civil.


La preocupación de nosotras es porque allí se den las garantías necesarias, las garantías en medidas para protegernos pero también las garantías en derechos, el derecho a estudiar, el derecho a ser propietaria de la tierra, el derecho a los proyectos productivos, esa es una forma también de garantizar que las defensoras podamos hacer nuestro trabajo y que podamos defender nuestra vida…


PcM: Pasando a otro punto, ¿Cuál es el escenario actual que se está viviendo en Arauca con la persistencia de las acciones bélicas del ELN y con la dejación de armas de las FARC?


…La guerra de Colombia viene hace mucho tiempo, desde que a los campesinos les tocó defender el territorio, desde que se implantó la política de la extracción minera, del querer quitarle la tierra a los campesinos, de reducirles su espacio por ese compromiso que tiene nuestro país con el monopolio extranjero; entonces la guerra no nació hace 54, 55 años, la guerra en Colombia ya tiene sus 100 años, es decir que en el marco de eso no solamente nacieron las FARC, también está el ELN y éste tiene una gran presencia en el país, especialmente en Arauca.


…Con las zonas veredales que tenemos ahora en el marco del proceso de diálogo y de posición de la paz con las FARC, el ELN está reclamando que Arauca también es territorio de ellos y pues la invitación de nosotros y el llamado que hago como defensora de derechos humanos, como ciudadana colombiana, como mujer, es que se encuentren en lo mínimo el ELN y el Estado Colombiano y se sienten a dialogar, para poder de verdad construir una verdadera paz en Colombia con justicia social...


PcM: ¿Qué iniciativas de trabajo colectivo se vienen dando para visibilizar eso que está pasando en el territorio?


MRS:
Es eso, hacer las alertas tempranas, el llamado con los pronunciamientos, con los comunicados, de pedirle al Estado Colombiano y al ELN que se sienten a dialogar, que ellos son parte de Colombia y por tanto son parte importante de este proceso.


PcM: ¿Qué llamado le hace usted a las personas que van a tener la posibilidad de votar el 2 de octubre?


MRS:
Que hay que votar porque los que están contra el plebiscito son aquellos a los que sus hijos nunca los han mandado para la guerra, son aquellos que sus hijos no han pagado el servicio militar, que no saben cuál es el dolor de una madre que tenga a sus hijos allí en la guerra. Son aquellos que no han sufrido lo que sufren las mujeres y hombres, los niños y las niñas en los territorios donde el conflicto ha sido intenso, como Arauca, como el Magdalena Medio, como el Caquetá, como el Meta.


Los que están promoviendo el no son esas personas que han hecho sus grandes capitales fundamentados en la guerra. Entonces mi invitación es que hay que votar por la construcción de la paz, que hay que votar por la segunda esperanza que nos está dando la vida, por la construcción de esa nueva paz con justicia social y para poderla construir hay que votar sí en el plebiscito.


PcM: ¿Qué lugar ocuparán entonces los defensores y defensoras de los derechos humanos si gana el Sí o si gana el No?


MRS:
Si gana el Sí sabemos que va haber un poco de más tranquilidad, o sea va haber una oportunidad para empezar a construir cosas nuevas, para que esos acuerdos que se hicieron allí se garanticen […] es la oportunidad de levantarse sin estar escuchando tiros, tanquetas, secuestros, nada de eso. Pero si gana el No vamos a volver a escuchar esto, se va a volver a reactivar la guerra y va a seguir ese país donde cada día va haber más pobres y menos ricos, va haber más inequidad, más desigualdad.


Con el Sí nosotros los defensores y las defensoras […] tenemos que estar ahí para acompañarlos y abrazarlos para denunciar cualquier violación que se presente contra ellos pero también para que no se vuelva a repetir lo que sucedió con la Unión Patriótica…


PcM: ¿Cuál cree que será el reto más importante para las mujeres en el posacuerdo?


MRS:
Construir la paz. El reto más importante para nosotras en este proceso es el de la construcción de la paz con justicia social, de velar porque esos acuerdos se cumplan, se legalicen como tal, o sea que se vuelvan leyes en nuestro país, que no se queden ahí solamente y que cuando venga otro presidente no se nos cambie todo. Entonces el compromiso de los defensores y las defensoras de derechos humanos es acompañar, es trabajar para que de verdad se pueda construir una paz en Colombia con justicia social, con equidad…

 


De esta manera, Paz con Mujeres conoció de primera manoel camino social y político que ha tenido María Ruth Sanabria Rueda, una defensora de derechos humanos colombiana,que pese a las múltiples amenazas y obstáculos que ha debido enfrentar en diferentes zonas del país, sigue persistiendo y promoviendo una vida más digna y justa. Como ella dice: “siempre de la mano de alguien”. Paz con Mujeres agradece a Ruth por todos esos años de trabajo en la defensa de los derechos humanos de los y las colombianas



* Elaborado por Ximena Correal Cabezas. Corporación Humanas

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