2013-06-04

 

Mujeres y paz en Colombia. Una mirada histórica

Carolina Gómez y Paola Poveda


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En la historia de los movimientos de mujeres en Colombia, el conflicto armado ha sido un factor movilizador para hacerle frente a las violaciones de derechos humanos por parte de los diferentes actores armados, al despojo de las tierras, a las masacres, violaciones sexuales y otros vejámenes; al desplazamiento masivo, al reclutamiento y la desaparición de familiares. Así, dichos movimientos se constituyen en fuerzas de resistencia, lucha y construcción de paz que, partiendo del reconocimiento del dominio masculino y patriarcal de la guerra, buscan desmontar las lógicas militares, machistas y guerreristas, visibilizar los efectos específicos y desproporcionados en las mujeres, en tanto ellas y su cuerpo se convierten en botín de guerra, y posicionar sus voces en contra de la guerra y a favor de la Paz en los diferentes escenarios políticos, sociales, culturales y económicos del país.

 

La Organización Femenina Popular (OFP) es el primer movimiento organizativo de mujeres en resistencia a la guerra, surge en Barrancabermeja en el año 1972 en medio de movilizaciones de la sociedad civil frente al conflicto armado y las injusticias sociales. Su iniciativa de Mujeres en Contra de la Guerra y por la Paz, existente desde 1996, es el espacio de posicionamiento de sus estrategias y posturas antimilitaristas, resistentes a hostigamientos de grupos armados y defensoras de los derechos humanos integrales. Además ha sido escenario de confluencia de muchas mujeres y organizaciones en torno a acciones de resistencia, denuncia y movilización a lo largo de la historia. La OFP llegó a tener dentro de sus integrantes a más de 3.000 mujeres que el paramilitarismo diezmó a tal punto que hoy, manteniendo su resistencia, no llegan a más de 1.500 en Barrancabermeja y los municipios de Yondó, Canta Gallo, Puerto Wilches, San Pablo y Sabana de Torres.


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Posterior a la OFP, es en la década de los 90 que la movilización de mujeres en contra  de la guerra y a favor de la paz adquiere grandes dimensiones debido a tres factores principalmente. Por un lado, las plataformas y redes entre organizaciones adquieren gran reconocimiento como estrategia de acción e incidencia en la que se aúnan esfuerzos para lograr de manera más efectiva un objetivo común de construcción de Paz y resistencia  a la guerra. Segundo, debido al ingreso de agencias de financiación internacionales a Colombia, muchos movimientos y  organizaciones de mujeres adquieren el rol de ONG, por lo que las iniciativas emprendidas contaron con mayores garantías de sostenibilidad e impacto a nivel regional y nacional, además con la posibilidad de retroalimentar y fortalecer sus experiencias de lucha y construcción de paz con otras de mujeres de otros países. Finalmente, se comienza a dar por parte de algunas organizaciones y ONG un uso estratégico de herramientas legales, llevando a los estrados judiciales las exigencias de protección de derechos y los ejercicios de transformación de realidades sociales y culturales. Como ejemplo de esto, se cita la expedición del Auto 092 de la Corte Constitucional en 2008 y la tutela expedida como resultado del proceso de incidencia desarrollado por la Iniciativa de Mujeres por la Paz IMP (T-496 de 2008).


Mujeres y participación en los procesos de paz


En 1991, año en el que se firma la nueva Constitución Política de Colombia, la Asamblea Nacional Constituyente contó con la activa participación de mujeres logrando la inclusión de los artículos 13, 40 y 43 que reconocen respectivamente, el derecho a la igualdad, la exigencia de la efectiva participación de la mujer en las diferentes ramas del poder público y la necesidad de acciones afirmativas a través de las cuales se logre eliminar la discriminación. Esta confluencia de esfuerzos y trabajo dio como resultado la conformación de la Red Nacional de Mujeres.


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En 1996, surge públicamente la Ruta Pacífica de las mujeres como uno de los movimientos de mujeres más grandes de Colombia: actualmente la conforman aproximadamente 300 organizaciones y grupos de mujeres de nueve regionales: Antioquia, Bogotá, Bolívar, Cauca, Chocó, Putumayo, Risaralda, Santander y Valle del Cauca, quienes por medio de la movilización social, buscan integrar a la sociedad valores pacifistas y antimilitaristas desde una ética de la No Violencia y así mismo, propenden por una salida negociada del conflicto y la exigibilidad de los derechos a la Verdad, la Justicia, la Reparación y la reconstrucción de la memoria histórica individual y colectiva para la no repetición.


Tres hechos históricos alrededor de los intentos de algunos gobiernos y de la sociedad civil en establecer espacios de diálogo y/o negociación para el cese del conflicto armado colombiano, han determinado las posturas y el accionar de los movimientos de mujeres frente a la pertinencia y los efectos que estos puedan tener en el ejercicio de defensa de los derechos humanos de las mujeres en medio de la guerra del país. Estos tres hechos son: los diálogos de paz entre el grupo armado de las FARC y el gobierno del presidente Andrés Pastrana entre 1998 y 2002, en el que se establece San Vicente del Caguán como zona de despeje para las negociaciones; los acercamientos entre la sociedad civil y el ELN entre 1999 y 2002 en Venezuela y la Habana como respuesta a los intentos fallidos de diálogo entre este grupo insurgente y el gobierno Pastrana y el proceso de “negociación” entre el gobierno de Álvaro Uribe Vélez y los paramilitares, con Santafé de Ralito en Córdoba como zona de ubicación.


La intervención de las mujeres en los diálogos de paz con las FARC se alcanzó debido al trabajo llevado a cabo en el Consejo Nacional de Paz creado por el gobierno, en el cual participó activamente la vocera de las mujeres Ana Teresa Bernal, quien además de exponer la agenda construida para tal fin, solicitó junto con Maria Emma Mejía delegada del gobierno, la vocería de una mujer por parte de las FARC. La guerrilla respondió con la asignación de Mariana Páez. La Red Nacional de Mujeres y Redepaz coordinaron la audiencia y contaron con la participación de la Asociación Nacional de Mujeres Campesinas e Indígenas de Colombia (ANMUCIC). La Ruta Pacífica de las Mujeres y la OFP, a pesar de ser convocadas y después de un proceso intenso de reflexión interno, decidieron no participar en la audiencia ni del proceso previo a ésta. Para ellas, los modelos tradicionales de negociación que se habían llevado a cabo en Colombia no habían considerado a los movimientos sociales como un tercer actor ya que sólo se habían enfocado en el Estado y en los actores armados, lo cual había impedido la generación de la confianza y el respaldo necesarios por parte de la sociedad civil.


En los diálogos entre el ELN y la sociedad civil, algunas organizaciones de mujeres estuvieron  presentes. En palabras de la Ruta: “Representantes de la Ruta asistieron a encuentros en la cárcel de Itagüí, Venezuela y Cuba, entre 1999 y 2002, aportando en cada uno de ellos su grano de arena para que se iniciara un proceso de diálogo entre esa guerrilla y el gobierno colombiano, con participación amplia de los sectores sociales. Sin embargo, los avatares de estos acercamientos dilataron el proceso de paz una y otra vez, durante ese año y los siguientes, y el país siguió sumido en la guerra”.


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Por otro lado, durante el controvertido proceso de “negociación” entre los paramilitares y el gobierno de Uribe, las organizaciones de mujeres sentaron su voz de protesta frente a la manera en que se establecieron los acuerdos y dinámicas de negociación. Organizaciones como la OFP y la Ruta Pacífica de las Mujeres, asumieron de manera inmediata posturas críticas en tanto la negociación con los grupos paramilitares no constituía un real proceso de paz puesto que no hay intereses contrarios entre éstos y el gobierno colombiano e igualmente, declararon una posición objetora frente a la Ley de Justicia y Paz porque propicia un alto componente de impunidad.


La Iniciativa de Mujeres por la Paz (IMP) busca acompañar, hasta cierto punto, aquellos diálogos con el fin de garantizar idoneidad y favorabilidad a las mujeres como víctimas de dicho grupo armado. Dinamiza una estrategia de seguimiento al proceso de negociación entre paramilitares y gobierno nacional, mediante 6 mesas de incidencia en regiones en donde ha habido procesos de desmovilización. Este espacio se denomina Mesa Nacional de Incidencia por el derecho a la vida, la verdad, la justicia y la reparación con perspectiva de género.


Sin embargo, IMP se da cuenta de la inexistencia de condiciones apropiadas para el desarrollo de un diálogo a favor de la paz y el respeto a las víctimas y decide retirar su participación en dicho proceso de “negociación”. Paralelo a este ejercicio de incidencia, IMP junto con la Red Nacional de Mujeres realizó un proceso de incidencia legislativa con el objetivo de lograr que la Ley 975  de 2005 “Ley de Justicia y Paz” incluyera sus demandas. A pesar del trabajo de estas plataformas, el contenido final de esta ley no recoge las demandas ni de las mujeres ni de las víctimas en general.


Este recuento de la construcción de la paz con la participación de las mujeres, nos muestra las dificultades que han surgido en los distintos intentos de negociación con grupos armados ilegales para la terminación del conflicto armado colombiano, el juego de intencionalidades allí inmerso y la baja disposición de los gobiernos para abrir espacios de construcción de agendas con los diferentes sectores de la sociedad civil. En este panorama las mujeres, pese a las dificultades expresas, con acciones como “la marcha de los claveles rojos” el 8 de marzo de 1999, la Marcha “Las mujeres paz haremos” del 25 de julio de 2002, la marcha en Putumayo “fumigación=miseria” el 25 de noviembre de 2003 y la participación activa de los movimientos de mujeres en la Marcha por la Paz el 9 de abril del 2013, entre muchas otras, demuestran que las voces de lucha y resistencia de las mujeres frente a la guerra, la injusticia y la violación de los derechos humanos, no se van a acallar. Por el contrario, siguen creyendo, actuando y construyendo estrategias que promueven un país libre de conflicto armado y de violencia contra la mujer.

 

Fuentes

Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz. (2011). Boletín de Coyuntura No. 13. Bogotá.

Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz. (2011). Mujeres por la Paz en Colombia. Bogotá http://www.rutapacifica.org.co/ http://organizacionfemeninapopular.blogspot.com/ Sisma Mujer – MZC España. (2010). Mujeres en Zona de Conflicto. Diagnóstico: mujer, paz y seguridad: “los movimientos de mujeres y paz en Colombia. Desde los años noventa hasta hoy”. España.

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