2015-10-26

 

El oxímoron de la justicia transicional en el proceso de paz colombiano


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El derecho a la justicia para las víctimas en el proceso de paz de Colombia puede leerse como el oxímoronde los temas previstos en el acuerdo general para logar la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. 

La contradicción de hablar de justicia durante todo el tiempo que llevan las conversaciones en La Habana, bajo la sombrilla del punto cinco de víctimas, pero en 3 años solo producir un comunicado de 10 puntos en el que expresamente se hable de justicia, es lo que da origen al título de este artículo.

Fueron necesarias la confluencia de varios factores para que esto resultara así: el fortalecimiento de los grupos asesores de ambas partes; el trabajo de la subcomisión de género; la incidencia de organizaciones de mujeres comprometidas con los derechos de las víctimas de violencia sexual y la visita de 10 expertas nacionales a La Habana el 24 de agosto para hablar con las FARC-EP y la Subcomisión de Género.

La justica es el oxímoron toda vez que la discusión y los retos sobre este punto responden constantemente a opuestos, es un punto del acuerdo, “fácilmente difícil” y “profundamente superficial”.

Es fácilmente difícil puesto que al instalar la Mesa de Conversaciones, después de culminar con éxito una fase exploratoria, las partes estaban convencidas de que era posible llegar a un acuerdo de justicia; muestra de ello fue el acuerdo general donde el planteamiento central es: “Resarcir a las víctimas está en el centro del acuerdo…” El resarcimiento a las víctimas trasluce un contenido de responsabilidad y reparación que está incluido en el modelo de justicia por el que se opte.

Se diría entonces que fue tan fácil que aparece desde el primer anuncio y es tan difícil, que es quizás el único tema de la agenda acordada entre las partes, que como se ha vivido en el último mes, puede poner en “jaque” el proceso de negociación.

El acuerdo de justicia implica tantos retos al proceso que estuvo en la superficie del acuerdo desde el primer momento, bajo la sombrilla de las víctimas, pero la profundidad de lo discutido es tal, que no solo se relaciona con la seguridad jurídica futura de los y las combatientes, sino además está directamente relacionada con la sostenibilidad del proceso de paz y el proceso de convivencia y reconciliación del país.

Tres años sin un documento como el de drogas o el agrario para el tema de justicia. Solo se cuenta con un comunicado que evidencia lo más fácil o superficial sobre el tema, pero que devela la profundidad del acuerdo al conocerse que quedan por precisar 75 puntos relacionados con todos los elementos de lo que sería un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición.

Llevamos un mes entre celebrar el comunicado conjunto No.60 sobre  la creación de una Jurisdicción Especial para la Paz  y esperar el momento en que se pueda conocer la totalidad del acuerdo; en todo caso, el 23 de septiembre de 2015 la sociedad colombiana recibió un mensaje muy importante de las partes que están conversando, no solo de su compromiso por dar fin a un conflicto armado que supera los 50 años, sino además reafirmar que cuentan con la voluntad política y social de buscar el equilibrio entre los derechos a la justicia y la paz, que se pone en tensión en los procesos de justicia transicional.

En la celebración del acuerdo, para las mujeres víctimas de violencia sexual y las organizaciones de mujeres que acompañamos estas víctimas, vuelve a aparecer el oxímoron, ya que es una “alegría que entristece” ante la creación de una Jurisdicción Especial para la Paz, que reconoce la violencia sexual como uno de los delitos que no serán objeto de amnistía ni de indulto, reconocimiento expreso que era  una deuda pendiente con las víctimas durante estos tres años de proceso ya que no se había mencionado explícitamente; pero es una alegría triste en la medida en que habla de la categoría de violencia sexual, sin decir expresamente cuales delitos estarán ubicados en esta categoría: “La Jurisdicción Especial para la Paz2 tendrá competencia respecto de todos los que de manera directa o indirecta haya participado en el conflicto armado interno, incluyendo a las FARC-EP y a los agentes del Estado, por los delitos cometidos en el contexto y en razón del conflicto, en especial respecto de los casos más graves y representativos”. Será otra tarea a emprender lograr ubicar los delitos sexuales en la lista de los más graves y representativos y poder llenar de contenido la categoría de violencia sexual con la más amplia consideración de delitos sexuales, que pueda contribuir a satisfacer el derecho de las víctimas a la justicia.

Otro gran reto que nos genera contradicciones, es la “visibilización invisible” del reconocimiento de responsabilidad por delitos sexuales, pues la jurisdicción para la paz, supone reconocimiento de responsabilidad por los delitos y a quienes no reconozcan impondrá penas hasta de 20 años por fuera de esa jurisdicción especial.

La experiencia que el país ha tenido en estos 10 años de aplicación de la ley 975 de 2005 es que difícilmente la violencia sexual será reconocida, lo que la sacará de una jurisdicción especial, la ubicara en la justicia ordinaria donde los estándares de practica y valoración de pruebas en estos procesos carga a las víctimas más que a los victimarios y nuevamente el camino de la justicia para ellas será más largo y exigente y los retos económicos, políticos y psicosociales para las víctimas y las organizaciones que las acompañan serán inmensos, los tribunales terminarán siendo de nuevo la daga en los derechos de las mujeres.

A pesar de celebrar el anuncio hecho por las partes el 23 de septiembre, es necesario mantener puesta la lupa sobre el tema de justicia, pues para las mujeres, las organizaciones de mujeres y de derechos humanos y para las víctimas, aún quedan preguntas y retos en el reconocimiento de sus derechos en este proceso transicional.

Es de celebrar que Colombia piense formas creativas de justicia, un modelo de justicia restaurativa aporta un panorama de reconciliación al país. El reto es lograr medidas restaurativas que satisfagan a las víctimas y que equivalgan simbólicamente a las penas que hasta el momento se imponen para los delitos ordinarios. El país debe vencer con la idea de que delinquir paga y que los únicos que tienen que pagar con la cárcel son los de ruana.

Por otra parte, para la construcción de un nuevo país, más igualitario con las mujeres, son necesarios mensajes contundentes que rechacen por completo las violencias en su contra. El desminado durante cuatro años, la descontaminación de ríos, la recolección de basuras en las laderas de los caños bogotanos o las carreteras que conectan Santa Marta con el resto de municipios de la región pueden ser penas más duras que estar un año en la cárcel y sin lugar a dudas más útiles para la vida. Pero esa es una construcción en la que habrá que darles cabida a las víctimas.

La reconstrucción del país implica las voluntades y los esfuerzos de todos y todas. Las mujeres víctimas y/o sobrevivientes de violencia sexual han estado dispuestas a ponerlo todo, pero un proceso de paz también debe sentar las bases para la construcción de un nuevo país más igualitario con las mujeres que no tolere en tiempos de paz ni de guerra la violencia sexual y ese mensaje es contundente cuando los Estados se comprometen a sancionar vehementemente cualquier forma de violencia y discriminación contra las mujeres.

Vencer el “sol negro” de Borges por un amanecer en que resplandece la paz y la esperanza de un país que garantiza la verdad, la justicia y a reparación para las víctima es el horizonte que nos moviliza.

Adriana Benjumea
Directora
Corporación Humanas

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1 El oxímoron es una figura literaria que utiliza dos conceptos que están en contraposición para describir un tercer concepto, uno de los sinónimos más comunes de oxímoron es opuesto. En literatura el oxímoron se usa en la búsqueda de contenidos simbólicos, por ejemplo Borges nombraba “un sol negro”, un “instante infinito”; otro ejemplo puede ser el que ha usado el subcomandante Marcos para referirse a la “globalización fragmentada”.

2 Para consultar el comunicado: http://www.humanas.org.co/pagina.php?p_a=33&d=comunicados-conjuntos-gobierno-y-farc-ep-::-humanas-colombia--centro-regional-de-derechos-humanos-y-justicia-de-genero

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